Masia Can Batlle: una historia familiar de 4 siglos de antiguedad
La historia de la Masia Can Batlle se remonta a un linaje familiar de casi 4 siglos de antigüedad. Tenemos constancia de que Joan Batlle, fallecido en el año 1643, tuvo 2 hijos: Juan y Antoni Bartomeu Batlle. Aunque del segundo hijo perdemos el hilo de la historia, de Juan Bartomeu sabemos que se casó con Orosia Oller el 17 de febrero de 1645 en la iglesia Parroquial de Sant Cugat, donde era rector Pere Pagès. Orosia había quedado viuda de su primer marido, Francisco Oller, fallecido el 26 de julio de 1635.
Orosia y Juan Bartomeu tuvieron un hijo, Joseph Batlle Oller, que fue bautizado en la iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Pi de Barcelona un día de marzo de 1638. El pequeño Joseph creció hasta llegar a la edad adulta y contrajo matrimonio con Brígida Marrugat, quien le dio un hijo llamado Joseph Batlle Marrugat, fallecido en el año 1745. De este propietario sabemos que un día de enero de 1740, su finca sufrió una tormenta de lluvia que duró 3 días seguidos. A consecuencia de este aguacero se hundió el techo de una de las habitaciones de la casa solariega, que cayó sobre la bodega y dañó 6 barricas de vino. La familia Batlle conserva la factura de las reparaciones realizadas. Se compraron 36 pinos para hacer nuevas vigas y se le pagaron a Francisco Ratecas 3 días de trabajo por la reparación de los daños ocasionados por la lluvia. La factura total ascendió a más de 104 monedas de la época.
Unos años antes, en noviembre de 1730, el hijo de Joseph Batlle Marrugat, Joan Batlle Mallol, arrendó una parcela de tierra de 2 jornales para plantar viñas. El jornal es una unidad de superficie que se utilizaba en los Países Catalanes para medir las tierras de cultivo y campos, y que equivale a unos 4.358 m², aproximadamente. Transcurrirían 10 años hasta la compra definitiva de las tierras. El 22 de agosto de 1801 muere Pere Batlle Mestre, bisnieto de Joseph Batlle Marrugat, del que conservamos la factura de su entierro, donde consta el salario del carpintero, del rector y los panes comprados en una panadería de Vilafranca del Penedès para el velatorio del difunto. Pere Batlle fue enterrado 3 días después de su muerte en un féretro de madera adornado.
3 generaciones después, retomamos el hilo conductor de esta familia en la figura de Jaume Batlle, bisnieto del anterior. Nació el 25 de julio de 1816 y se casó el 7 de mayo de 1833 con Antonia Isach Galofre, hija de Jaume Isach y Francisca Galofre. Estos 2 últimos matrimonios de la familia Isach (padre e hija) se incorporarían a la rama familiar de los Batlle con una propiedad llamada «Cal Isac». Esta propiedad permanecería dentro de las sucesivas generaciones familiares hasta el año 1923, cuando una revuelta de campesinos y la delicada salud del propietario de aquella época, Casimir Batlle Marcer, hicieron necesaria su venta. En 1923 llevaba 3 años que los viticultores tenían que vender el vino a precios iguales o inferiores a los costes de producción y los ánimos estaban muy crispados.
Del matrimonio de Antonia Isach con Jaume Batlle nació un único hijo el 28 de mayo de 1840, llamado Josep Batlle Isach. Josep quedó huérfano de madre muy pronto, exactamente el 3 de agosto de ese mismo año; su padre seguiría a su esposa 7 años después, el 7 de septiembre de 1847. El pequeño Josep creció y se casó un día de julio de 1866 con Josepa Marcer i Marcer, quien le dio 5 hijos: Agustí, Casimir, Josepa, Teresa y Josep.
Los 5 hijos se casaron y nos ha llegado la crónica de que el hijo mayor, Agustí, un fatídico 7 de junio de 1902, cuando contaba con 32 años de edad, fue al mercado de Vilafranca del Penedès acompañado por su madre. Iban a comprar una guadaña, una herramienta que se utiliza para segar el trigo y que necesitaban para las tareas de la siega. Cuando Agustí estaba dejando su cabalgadura en la cuadra, se topó con un burro de mal genio que le dio una coz en la frente. El primer médico que lo atendió le cerró la herida sin percatarse de que el cráneo estaba fracturado en 5 partes distintas. Al cabo de una semana, Agustí comenzó a sufrir los primeros síntomas del tétanos: espasmos, rigidez muscular, dificultad para tragar… En aquella época aún no se conocía la vacuna del tétanos (no se utilizó por primera vez hasta el año 1930) y por temor a que la herida se gangrenara, el 15 de junio el cirujano de Vilafranca del Penedès Manuel Sala, asistido por su hijo Carles Sala y el médico del pueblo Francesc Massana, lo operó de las heridas de la cabeza. Agustí Batlle Marcer murió 3 días después, el 18 de junio de 1902, sin dejar descendencia.
Su viuda, Dolors Roig Roquè, se casó con su cuñado Casimir Batlle Marcer el 7 de diciembre de 1904. De esta unión nacieron 4 hijos: Josep Maria, Ramona, Júlia y Nativitat. El primer hijo, Josep Maria, nació el 20 de noviembre de 1905; 24 horas después de su nacimiento, toda la familia pensaba que moriría e incluso se ofició el acto de la extremaunción. Finalmente resultó ser una indisposición típica de un recién nacido. De todos aquellos hijos, la única que tuvo descendencia fue Ramona Batlle Roig, abuela paterna del actual propietario, Ignasi Romeu Solé.